Melisa
Melissa officinalis

La melisa es la labiada del aroma a limón: hojas verdes y arrugadas, flores blancas diminutas y un olor que se nota al rozarla. En España se la conoce sobre todo como toronjil, y en las etiquetas aparece también como bálsamo de limón. Es de las plantas más fáciles de tener en una maceta, y de las más agradecidas en infusión.
Se usan las hojas y las sumidades floridas, recogidas antes de que la planta florezca del todo. El aroma viene del citral y del citronelal, dos componentes volátiles que se marchan con el vapor: por eso la melisa es una planta que se estropea cocinándola de más y que pierde fuerza si el bote lleva abierto un año.
Qué se ha estudiado de verdad
En nerviosismo y dificultad para dormir hay ensayos aleatorizados pequeños con extractos estandarizados, algunos de ellos combinados con valeriana. Las mejoras que se miden son modestas y varios de esos estudios están financiados por fabricantes, así que conviene leerlos con la ceja levantada: hay una señal, no una prueba sólida. La monografía de la EMA recoge la hoja de melisa como medicina tradicional para el alivio de síntomas leves de estrés mental y para ayudar al sueño, además de para molestias digestivas menores.
Donde la melisa tiene mejor papel es en el herpes labial. Las cremas con extracto han mostrado, en ensayos pequeños, acortar el brote y reducir las molestias cuando se aplican al primer hormigueo. Es un uso tópico: no cura el virus, no evita que vuelva y no sustituye al antiviral que te haya recetado el médico. Sirve para lo que sirve, y eso ya es bastante.
En digestiones nerviosas —hinchazón, retortijones y gases que aparecen con la tensión— el uso es tradicional y no hay ensayos modernos que lo confirmen, aunque el efecto relajante y el aroma ayudan a que la comida siente mejor. Y en la garganta irritada funciona como cualquier infusión tibia: calienta, hidrata y arrastra, sin más misterio.
Cómo se aprovecha mejor
La infusión se hace con agua recién hervida pero no hirviendo a borbotones: si el agua está demasiado caliente, el aroma a limón se va con el vapor. Se tapa y se deja cinco a diez minutos. Con 1,5-3 g de hoja seca por taza —una cucharadita colmada—, dos o tres veces al día, es más que suficiente.
- Para dormir: mejor por la tarde y antes de acostarse que como dosis única. Su efecto es suave y acumulativo a lo largo del día.
- Nerviosismo diurno: una taza a media tarde, sin esperar somnolencia. Es de las plantas que se pueden tomar mientras se trabaja.
- Digestión nerviosa: después de las comidas, sola o con hinojo o menta.
- Herpes labial: la crema con extracto, en cuanto notes el hormigueo. Cuanto antes empieces, mejor.
- En la cocina: unas hojas frescas en una ensalada o en un aliño aportan el aroma sin perderlo.
La hoja seca se conserva en frasco cerrado y a oscuras, pero no dura como la tila: en seis o siete meses el aroma se apaga. Si la guardas en un bote transparente sobre la encimera, durará menos todavía.
Con qué se combina
Con valeriana es una de las parejas clásicas del insomnio suave, y con tila queda una infusión muy redonda para la última hora del día. Con manzanilla cubre el estómago y los nervios a la vez; con lavanda, el nerviosismo de la tarde; y con amapola de California o pasiflora entra en fórmulas más orientadas al sueño.
Si el problema es claramente digestivo, mira la página de digestiones; si es dormir, la de insomnio; y si es la tensión del día, la de ansiedad.
Precauciones que no conviene saltarse
- Tiroides: es la precaución propia de esta planta. Con dosis altas y uso prolongado se ha descrito una reducción de la función tiroidea, y puede interferir con la levotiroxina y con los antitiroideos. Si tienes hipotiroidismo o hipertiroidismo, consulta antes.
- Sedantes y ansiolíticos: la melisa potencia su efecto. No mezcles sin consultar, y ten cuidado con el alcohol.
- Conducir: a dosis de infusión normal no suele dar sueño, pero si la combinas con otras plantas sedantes o con medicación, no conduzcas hasta saber cómo te sienta.
- Anticoagulantes: no hay una interacción concreta descrita con la melisa, pero comenta con tu médico cualquier planta nueva si tomas anticoagulantes.
- Embarazo y lactancia: sin datos suficientes. Una infusión puntual es razonable; el uso diario y los extractos concentrados, mejor evitarlos.
- Niños pequeños: en menores de un año, nada de infusiones con miel; en niños mayores, una preparación floja y ocasional.
- Uso prolongado: al ser una planta que se toma a diario con facilidad, conviene hacer descansos. No la conviertas en la bebida de todas las noches durante meses.
- Herpes: si las lesiones son extensas, duran más de lo habitual o es la primera vez, necesitas diagnóstico. La crema no sustituye al médico.
Y el recordatorio de siempre: esta ficha no sustituye la consulta médica. La melisa alivia y acompaña; no trata un trastorno de ansiedad, ni una infección, ni un problema de tiroides.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la hierba luisa? No. La hierba luisa es otra planta (Aloysia citrodora), con un aroma a limón mucho más intenso y hoja alargada. Se parecen en el olor y en el uso, pero no son la misma especie ni se preparan igual. Si el paquete dice «hierba luisa», no estás comprando melisa.
¿Puedo tomarla todas las noches? Durante temporadas cortas, sí. Como es tan agradable, es fácil acabar tomándola a diario durante meses; con un uso tan largo conviene vigilar la tiroides si tienes antecedentes y hacer descansos.
¿Funciona el extracto o basta la infusión? La infusión es más suave y no te pasas de dosis; el extracto concentra más planta y es lo que se ha estudiado, pero también es más fácil de sobrepasar. Para un nerviosismo leve, la infusión es un punto de partida razonable.
¿Sirve para el herpes genital? No hay datos que apoyen su uso en el herpes genital, y esa zona necesita diagnóstico y tratamiento médicos. Las cremas de melisa se han estudiado en el herpes labial, que es otra cosa.
¿Se puede dar a los niños? En niños mayores se usa una infusión floja y ocasional, sobre todo para el nerviosismo de la tarde. En menores de un año, nada de infusiones con miel, y en cualquier caso no es un tratamiento de trastornos del sueño infantiles.
¿Merece la pena cultivarla? Sí, es de las más fáciles: crece en maceta, aguanta el sol y se puede cortar varias veces al año. El aroma de la hoja fresca es muy superior al del bote, y eso ya justifica el tiesto.
¿Ayuda con la digestión? Es un uso tradicional para las digestiones nerviosas, esas en las que el estómago se cierra con la tensión. No hay ensayos modernos que lo demuestren, pero una infusión tibia después de comer no hace daño y suele sentar bien.
Revisado por Alejandro Torres, fitoterapeuta · Última revisión: · cómo elaboramos las fichas
Usos Principales
Nerviosismo, dificultad para dormir, digestiones nerviosas, herpes labial
Parte Utilizada
Hojas y sumidades floridas
Cómo Prepararla
Infusión, tintura, extracto, crema tópica
Dosificación
Infusión: 1,5-3 g de hoja seca por taza, 2-3 veces al día. Tópica: preparados con 1-5% de extracto
Precauciones
Puede reducir la función tiroidea en uso prolongado a dosis altas. Evitar junto a tratamientos para el tiroides sin consultar.
Fuentes y evidencia
Enlaces a monografías y bases de datos oficiales para que puedas comprobar la información por tu cuenta: monografías de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y búsquedas bibliográficas en PubMed.
- EMA — Monografía de Melissa officinalis (se abre en una pestaña nueva)EMA
- PubMed — Estudios sobre Melissa officinalis (se abre en una pestaña nueva)PubMed
No son enlaces a artículos concretos: la EMA publica la monografía comunitaria de cada planta y PubMed devuelve la literatura científica indexada. Cómo se elaboran y revisan las fichas: política editorial.